Respiro Familiar, de San Juan de Dios Valladolid: un paréntesis para retomar fuerzas

El programa permitirá que 54 personas con discapacidad intelectual disfruten de una semana de vacaciones, mientras 50 familias disponen de un tiempo de descanso, conciliación y recuperación emocional.

“Cuando cuidas todos los días del año, disponer de unos días para descansar no es un lujo, es una necesidad».

¿Quién cuida a quienes cuidan? Con esta pregunta arranca una nueva edición del programa de Respiro Familiar que San Juan de Dios Valladolid, socio del Clúster SIVI, pondrá en marcha el próximo 26 de julio. Con más de 20 años de trayectoria, esta iniciativa permitirá que 54 personas con discapacidad intelectual disfruten de una semana de vacaciones, convivencia y ocio, mientras 50 familias disponen de un tiempo de descanso, conciliación y recuperación emocional.

Detrás de cada persona con discapacidad intelectual existe una familia que acompaña, apoya y cuida los 365 días del año. Madres, padres, hermanas, hermanos y otros familiares que, en muchas ocasiones, asumen durante décadas responsabilidades de atención que condicionan su vida personal, laboral y social.

La acumulación de responsabilidades, el desgaste emocional y la necesidad de responder de forma continua a los apoyos que requiere una persona con discapacidad pueden generar situaciones de sobrecarga física y psicológica. Cuando esta situación se prolonga en el tiempo, puede afectar seriamente al bienestar familiar e incluso poner en riesgo la continuidad de los cuidados. La dedicación continuada, la necesidad de estar presentes y el compromiso con los apoyos que requiere su familiar pueden generar situaciones de desgaste físico y emocional. Cuando esta situación se prolonga en el tiempo, puede afectar al bienestar familiar e incluso dificultar la continuidad de los cuidados.

Por ello, el Servicio de Respiro Familiar se ha consolidado como un recurso esencial de prevención, apoyo y acompañamiento, ofreciendo a las familias un espacio para detenerse, descansar y retomar fuerzas con la tranquilidad de que sus familiares están atendidos por profesionales y participando en experiencias enriquecedoras.

Un paréntesis para retomar fuerzas

«Cuando cuidas todos los días del año, disponer de unos días para descansar no es un lujo, es una necesidad. El Respiro Familiar nos permite recargar energías con la tranquilidad de saber que nuestro familiar está disfrutando y bien acompañado. Durante esos días podemos hacer cosas tan sencillas como dormir mejor, quedar con amigos o simplemente no estar pendientes de horarios y apoyos las 24 horas. Puede parecer algo pequeño, pero para las familias supone una gran diferencia en nuestro bienestar», explica María Isabel Ruiz, hermana de una persona dependiente en San Juan de Dios, y añade que “es un alivio, un momento en el que el familiar puede tener una rutina normal, sin estar supeditado a los cuidados y atenciones constantes que necesitan estas personas. Es un gran apoyo sobre todo en la carga mental”.

El programa nace con una idea sencilla: cuidar también a quienes cuidan.

Durante unos días, las familias pueden dedicar tiempo a gestiones personales, obligaciones laborales, actividades que habían pospuesto o, simplemente, disfrutar de un merecido descanso. Un tiempo que a menudo resulta imposible cuando la atención y el apoyo a un familiar dependen de ellas de forma permanente.

«Porque cuidar también significa poder descansar». Esa es la filosofía que inspira este proyecto, concebido como un auténtico paréntesis para retomar fuerzas y prevenir situaciones de agotamiento de las personas cuidadoras.

Respiro Familiar destaca la importancia del ocio

Mientras las familias disfrutan de ese tiempo de respiro, las personas que participan en el programa realizan actividades de ocio, convivencia y tiempo libre que favorecen las relaciones sociales, la autonomía, la participación comunitaria y el bienestar emocional.

Desde el centro recuerdan que las vacaciones, el ocio y la participación social no son un privilegio, sino un derecho de todas las personas. En este sentido, el programa contribuye a garantizar que las personas con discapacidad intelectual puedan acceder en igualdad de condiciones a experiencias recreativas, culturales y comunitarias que enriquecen su calidad de vida.

Una apuesta por el bienestar de toda la familia

El Respiro Familiar es una herramienta de apoyo que fortalece a las familias, mejora la calidad de vida de las personas cuidadoras y favorece que puedan continuar desarrollando su proyecto de vida en su entorno habitual. El Respiro Familiar es una herramienta de apoyo que fortalece a las familias, mejora la calidad de vida de las personas cuidadoras y favorece que quienes reciben apoyos puedan continuar desarrollando su proyecto de vida en su entorno habitual.

Porque detrás de cada persona que recibe cuidados hay alguien que los presta cada día. Y porque, para seguir cuidando, a veces lo más importante es disponer de un periodo que facilite la recuperación y el autocuidado para retomar fuerzas.

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